Seleccionar página

No siempre es cómodo y útil hacerse con una pieza de jamón completa, todo dependerá del número de usuarios de esa pata, de la habilidad al cuchillo o de las condiciones de conservación. Cada vez son más los clientes que se decantan por disfrutar de ese placer que es el jamón en formato loncheado y envasado al vacío. Y en pocos lugares de Madrid encontrará el plantel de maestros jamoneros que concita el Mercado de Chamartín, selectos en el producto y espadachines avezados a la hora de seccionar de la pierna del cochino finas lonchas de este tesoro, para posteriormente sellarlos en un envase que le va  a permitir consumir a su ritmo, preservando las cualidades del producto, siempre y cuando tenga en cuenta algunas recomendaciones básicas.

 

Es importante que los sobres de loncheado no sufran cambios de temperatura bruscos ya que estos cambios pueden alterar las características organolépticas del producto. Si disponemos de un lugar fresco y que no le de el sol, una despensa, sótano o bodega por ejemplo, se pueden mantener perfectamente sin necesidad de ser refrigerados. Si no disponemos de ella, se aconseja conservar en el frigorífico hasta su degustación.

 

Conservación del jamón

 

Si hemos optado por la opción de meterlos en la nevera, es aconsejable sacarlos de ella una media hora antes de ser consumidos para que el jamón se atempere y recupere lo mejor de sus características. Además de que nos facilitará la tarea de separar las lonchas sin que se nos peguen y rompan.

 

También se aconseja que una vez que ha pasado esa media hora, abramos el pack y saquemos las lonchas para colocarlas en un plato de tal forma que se aireen y pierdan el contacto con el plástico del envasado durante unos 10 minutos.

 

Hay ocasiones en las que no hemos previsto sacar el jamón con antelación y al abrir el sobre, si ha estado en el frigorífico, las lonchas están pegadas y nos cuesta separarlas. Para que esto no nos pase, podemos utilizar un método, menos aconsejable que el anterior, pero que puede sacarnos de un apuro. Abrimos el grifo del agua caliente y cuando el agua esté saliendo a una temperatura cálida (no demasiado caliente), ponemos el sobre cerrado debajo del chorro de agua y lo vamos moviendo para que el calor vaya extendiéndose  por todo el sobre. Iremos viendo como el jamón entra en calor poco a poco. Unos minutos más tarde, secaremos el sobre por fuera y lo abriremos. En ese momento veremos como las lonchas van saliendo de una a una y sin pegarse.

 

Loncheado de jamón a mano

 

Olvídese de esa perniciosa práctica que realizan en más de un restaurante, de colocar directamente sobre un plato caliente. Este golpe de calor al que se somete al jamón es excesivamente brusco y deteriora algunas de las virtudes.

Como verá, las condiciones de temperatura de consumo del jamón es uno de los aspectos fundamentales para disfrutar del jamón, un jamón frío carecerá de buena parte de sus aromas, mientras que con altas temperaturas puede oxidarse. Por marcar el rango óptimo para degustarlo, digamos que entre 19 a 22 grados centígrados es su temperatura idónea de consumo.

Los envases al vacío del jamón loncheado son perfectamente estancos, pues no hay aire en su interior y el plástico está completamente pegado al producto; esto le permitirá conservarlos entre 60 y 90 días.

Ya solo tiene que gozar.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies