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Viajar, lo que es viajar de la forma corriente, no podremos. Pero este Ají de Gallina te va a llevar muy lejos. Sin necesidad de pasaporte, ni esperas, ni equipaje. ¿Te apuntas?

 

Entre las muchas formas en que el confinamiento ha trastocado nuestras rutinas se encuentra la cocina. Chefs, bloggers, cocineros anónimos y no tanto, han llenado las horas en Instagram con miles de recetas que, primero actuando de terapia ocupacional, y después de aula de cocina global, ha cambiado a muchos la manera de enfrentarse a los fogones.

 

¿Cuántos, antes de esta cuarentena, conocían la senda que acaba en la cocina? ¿Cuántos, después de este gastromaster no presencial, se han convertido en cocinillas acérrimos? Pues, sin duda, legión. Nos han posibilitado acceder a cocinas ajenas, permitiéndonos instruirnos en esa disciplina que transcurre entre ollas, sartenes, recetas y alimentos.

Algo bueno tenía que dejar esta reclusión forzosa. Habremos perdido algo en hábitos sociales, pero hemos ganado un diploma en gastronomía.

 

 

Sirva como ejemplo el “mano a mano” que organizaron en un directo de Instagram los perfiles del chef Sergio Fernández y ElBlogdeCeleste elaborando uno de los platos más representativos de la cocina peruana: Ají de Gallina. Y en el que Mercado de Chamartín aportaba la materia protagonista de este recetón: una excelente gallina de nuestras pollerías.

 

Y es que el ají es la quitaesencia cultural de la comida andina, y de la cocina peruana en particular. Dice el chef Gastón Acurio que cualquier plato de la cocina de cada uno de los rincones de Perú lleva el alma y el sabor del ají. No hay receta que no esté marcada por el sello singular de la sabrosa presencia que le otorga el ají, la marca de “peruanidad” sin el cual no sería la misma.

 

 

Pero, para neófitos en platos incas, el ají es un pimiento picante, tal cual. Ingrediente en todo receta que se presencia, e instrumento de buena parte de las ceremonias religiosas en la antigüedad.

 

De todas sus variedades, y son multitud, el ají amarillo es el más popular y, convertido en pasta, el componente que concede la personalidad al plato de referencia: Ají de Gallina. No te preocupes, no tienes que crear la pasta base, se comercializa ya elaborada.

 

Pero no te hacemos esperar más; comenzamos viaje al Perú sin movernos de casa. Basta con clickar AQUÍ, y dejamos que sea la propia Celeste la que nos narre el proceso de esta receta tradicional, emblema gastronómico de todo un país que ha vuelto a la “madre patria” en su forma más auténtica: cremoso, picante e irresistible. Abre horizontes a otras culturas culinarias, a otras tonalidades de sabores… Siempre es divertido.

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