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La carne de cordero, cabrito y lechal no solo es un alimento de increíble sabor, arraigado a nuestra cultura gastronómica desde los albores de la historia; es también una carne extremadamente versátil, sostenible y natural, lo que le otorga valores añadidos los consumidores demandan a la hora de escoger qué comer.

 

La nueva revolución alimentaria no va a venir marcada por los sabores, las propiedades nutritivas o el coste de los alimentos sino por su sostenibilidad, es decir por la relación de equilibrio que guardan los alimentos con el medio ambiente a lo largo de su vida útil: desde que se producen hasta que son consumidos o se convierten en residuo.

 

Los alimentos no solo deben ser sanos para nuestro organismo sino también para el planeta. Eso es lo que opinan cada vez más consumidores según constatan, uno tras otro, todos los estudios sobre tendencias de mercado en el sector del gran consumo. Evidentemente que el precio sigue siendo un factor determinante, así como la confianza en la marca, la garantía de calidad y las características nutricionales. Pero casi un 65% de los consumidores declara ya que estaría dispuesto a renunciar a un producto que atendiera satisfactoriamente a todas esas condiciones si en cambio no fuera sostenible.

 

Cordero lechal

 

En este contexto la carne de cordero, cabrito o lechal cumple con creces esos valores que marcan la decisión de compra.

La producción y crianza de los animales del sector ovino se integran de forma equilibrada con el medio ambiente donde se desarrolla la actividad: aprovechan los recursos alimenticios que ofrece el entorno donde se asientan las explotaciones, y, a cambio, ejercen en un quid pro quo eficiente, la mejora de la fertilidad de los suelos y el control biológico de hierbas y matorrales en nuestros campos y montes, consiguen a través del pastoreo el mantenimiento del territorio y del medio rural.

 

Pero además hay razones técnicas que potencian el consumo de la carnes de lechal, cabrito o cordero: son una excelente fuente de proteína de alta calidad y abastecedora del fundamental hierro. Una porción promedio puede proporcionar el 20 por ciento de la ingesta diaria recomendada para los hombres y el 12 por ciento para las mujeres. El hierro que se encuentra en la carne de cordero, como ocurre con otras carnes rojas, se presenta en una forma que es fácilmente absorbida por el cuerpo. La inclusión de hierro en la dieta es vital en la formación de glóbulos rojos.

También la carne de cordero proporciona el 45 por ciento del requerimiento diario de zinc, esencial para el crecimiento, la curación y un sistema inmunológico saludable. Al igual que el hierro, el zinc encontrado en la carne de cordero es más fácilmente absorbido por el cuerpo que suministrado por otras fuentes.

 

Es una gran fuente de vitamina B, esencial para las reacciones metabólicas en el cuerpo. Puede proporcionar más del 100 por ciento de la necesidad diaria de B12 y es una buena fuente de tiamina. También contiene oligoelementos como cobre, manganeso y selenio.
La mitad de la grasa en la carne de cordero es insaturada, lo que es bueno para usted. La mayor parte de la grasa insaturada es monoinsaturada, comúnmente encontrada en la saludable dieta mediterránea.

 

Corte de cordero

 

Tenemos la querencia a consumir cordero en las fiestas más señaladas, pero el cordero es mucho más que la paletilla o la pierna para hacer al horno y las chuletas para preparar a la brasa. Se pueden preparar cortes económicos para hacer a la plancha, sin necesidad de horno ni de cocciones largas, y que se puede comer a menudo.

 

De hecho su carnicero, como especialista, puede proponer nuevos cortes con un alto valor culinario, y a un precio muy asequible. Piezas que dan como resultado una experiencia gastronómica única. Aquí van algunos…

 

Churrasquitos: Trocitos adobados de carne con hueso procedentes de la punta de pecho de la falda del cordero.

 

Tournedó: Rodaja sin hueso de pierna, envuelta con la “crepineta, tela o redaño” del mismo cordero, de unos 2-3 cm de grosor y peso de unos 180 g cada uno. Pieza noble, ya porcionada, sencilla de cocinar y muy elegante en el plato.

 

Corte de cordero

 

Churrasco: Tira alargada de carne con hueso procedente del palo de las costillas. Generalmente es una de las piezas más infravaloradas del cordero, sin embargo, bien cocinada, es de los mejores y más tiernos cortes de todo el animal.

 

Collares: Rodajas de cuello, con hueso, no muy gruesas. Se pueden presentar como rodajas enteras o medias rodajas con forma semicircular. Es una pieza rica y sabrosa ya que el cuello es la parte del animal que más grasa infiltra.

 

Pieza de cordero

 

Filete de Carrillón: Cuello deshuesado, abierto en “libro o abanico”, marcado con el cuchillo y listo para hacer a la plancha. Es la pieza que más sorprende de todo el cordero una vez que la pruebas, por su ternura, sabor y jugosidad.

Y no son los únicos.

 

En la web Canal Cordero encontrará recetas ad hoc para cada corte, sin complicaciones, sin artificios; solo elaboraciones que le permitirán un abanico de posibilidades para que la carne de cordero, cabrito o lechal sean habituales de la cocina diaria.

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