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La comida reconfortante, o comida confort – o en su término inglés comfort food -, se creó, allá por 1977, para definir la “comida que consuela o proporciona consuelo”; por lo tanto, cualquier alimento que esté asociado a los recuerdos familiares, en definitiva al concepto de comida casera que cada uno hemos interiorizado en la memoria. Ya sea que tú comida casera sea la paella de los domingos, el pollo al estilo de nuestras madres, unos huevos fritos, los macarrones de casa o el pastel de manzana de la abuela, el término generalmente se refiere a un cambio en nuestro estado mental, al proporcionar calor y una sensación de «plenitud».

 

Además de esa comodidad y calidez, diferentes estudios muestran que la comida confort también está vinculada a algo social, lo que significa que hay un vínculo emocional o apego a la comida. Se puso de manifiesto que el poder de los alimentos reconfortantes se basa en las asociaciones que recuerda. En momentos de estrés o incomodidad, las personas que tienen relaciones familiares fuertes a menudo buscan algo que les recuerde esas relaciones fuertes. A menudo, esos recordatorios vienen en forma comestible. Esto podría explicar por qué añoramos los platos de fiesta que preparaban en cada hogar, como recordatorio de los momentos felices de una fiesta familiar. Incluso, una prueba entre un grupo de individuos de estudio demostró que la “sopa de pollo” fuera considerada un alimento reconfortante por personas que tienen fuertes relaciones emocionales. Cuanto más fuerte era la relación, más satisfactoria era la sopa para los sujetos.

 

Comfort food

 

Aunque los alimentos reconfortantes tienden a ser deliciosos y satisfactorios, el razonamiento detrás de por qué ciertos alimentos nos hacen sentir a gusto es debido a las asociaciones que hacemos con ellos.

 

En resumidas cuentas, la comida confort hace referencia a esos platos caseros elaborados con productos de alta calidad que revisitan nuestros orígenes. Ni deconstrucciones, ni esferificaciones, ni gelificantes. Olvida todas esas técnicas culinarias de vanguardia que van a la floritura porque esta tendencia, de la que no son ajenos los restauradores y cocineros, pone el foco en la cocina tradicional que nos hace sentir como en casa; que nos conecta emocionalmente con rincones de nuestra memoria. Sin tensión intelectual ni trampantojos. Son sencillamente, elaboraciones fáciles, y habitualmente calóricas, que reivindican el placer de comer bien y en abundancia.

 

Comfort food

 

Este regreso a platos simples y recetas tradicionales también es parte de otra gran tendencia que cada vez gana más seguidores: el regreso a lo básico en nuestras cocinas, a platos sencillos pero muy nutritivos que han formado parte del recetario de las familias durante años, pasando muchas veces de padres y madres a hijos.

 

Queda dicho que cada persona tiene su comida confort, porque esto está relacionado con la individualidad de nuestras vidas, del bagaje único de los recuerdos particulares, con la fuerza que hayan dejado en la memoria privada algún plato, alguna receta, asociada a momentos u ocasiones que hemos vivido.

 

Comfort food

 

Tu comida reconfortante, aquella que es capaz de producir una sensación de bienestar que viene del reconocimiento de los sabores, será exclusiva. Aunque tenga el mismo nombre nunca producirá ni los mismos recuerdos, ni la misma evocación. Será solo tuya.

 

Pero nos encantaría conocer cuál sería tu lista de comida confort.

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