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A pesar de todo el bien que el huevo ha aportado a la humanidad es un producto que no se ha librado de sufrir continuados mitos sobre su consumo, que en algunos casos siguen teniendo peso en los consumidores a pesar de ser totalmente infundados.

 

Que si elevaba el nivel del colesterol, que si engordaba, que no más de 3 a la semana… Pero la comunidad científica confirmó con un estudio elaborado durante catorce años, que examinó los datos de 100.000 hombres y mujeres, que todas estas creencias eran falsas. Vamos, que nos habían engañado con bulos que solo enmascararon una realidad absoluta: el huevo es un auténtico tesoro de nuestra alimentación, un dechado de virtudes nutricionales que nos proporciona proteínas, vitaminas A, D, E y del complejo B, y minerales como el zinc, el selenio, el hierro y el fósforo. También nos ayuda a prevenir enfermedades oculares tan graves como la degeneración macular asociada a la edad o el riesgo de cataratas, gracias a la luteína y zeaxantina presentes en la yema. Tanto es así que la Fundación Hipercolesterolemia Familiar asegura que se pueden consumir hasta siete huevos enteros a la semana, mientras que aquellas personas aquejadas de colesterol alto pueden ingerir de tres a cuatro huevos enteros e incluso alguna clara adicional.

 

Alimentacion y huevo

 

La segunda verdad comprobada es que comer un huevo diario no colabora en el aumento de peso, por supuesto dependiendo de la forma de cocinarlo, pues su consumo brinda saciedad, lo que evitará la ingesta excesiva de alimentos.

En la Universidad de Luisiana, Estados Unidos, se pusieron manos a la obra en comprobar este hecho. Un estudio realizado en un grupo de mujeres con sobrepeso, que se dividió a su vez en otros dos grupos diferenciados: las que desayunaban un bagel -el popular pan de trigo con un agujero en el medio de origen judío- y las que tomaban un par de huevos. Eso sí, preparados como rezan los cánones de la comida ligera: cocidos, pochados o revueltos. Al término del estudio se comprobó que las que habían optado por esta última opción habían perdido un 65% más de peso que el resto. Casi nada.

 

Visto que podemos comer huevos cada día sin riesgo alguno, lo mejor es hacer un uso correcto en la conservación de los mismos. No sea que después de quitarles un sanbenito, las malas prácticas en el hogar estropeen la historia.

Aquí van algunos consejos:

 

Huevo y salud

 

· El huevo se puede lavar justo antes de usarlo, pero nunca para guardarlo después en el frigorífico. Antes de cocinarlos, lávate bien las manos, utensilios y superficies antes y después de manipularlo.

 

· No casques el huevo en el borde del recipiente donde lo vayas a batir.De esta forma evitarás que caigan trocitos de la cáscara dentro del recipiente y se contamine el interior del huevo.

 

· Cuando quieras separar la yema de la clara, no las separes con la propia cáscara. De esta manera evitarás que se manche el interior del huevo.

 

· Cuando vayas a guardar los huevos es conveniente hacerlo en su propio estuche.Haciéndolo así los protegemos de los cambios bruscos de temperatura que se producen al abrir y cerrar la nevera. Si no nos es posible guardar el envase en la nevera, podemos coger la etiqueta y pegarla en la propia puerta, para recordarnos la fecha de caducidad.

 

· No dejes los huevos ya batidos mucho tiempo sin ser cocinados ni tampoco fuera de la nevera. Las altas temperaturas son las grandes aliadas de la salmonelosis. En caso de duda, mejor tirarlos. No merece la pena arriesgarse.

 

 

Ya sabe, el huevo debe ser uno de los alimentos recurrentes en nuestro dieta, pues tiene todo el derecho a llevar ese título tan al uso: es un “superalimento”.

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