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No hay viaje más cómodo que viajar con el paladar. Esta es la propuesta de Marina Díaz Coronado con la ensalada de gamba roja y papaya. El Extremo Oriente al alcance del tenedor, sin pasaporte, sin incómodas terminales de aeropuerto, tan solo con ingenio y buena materia prima. Y si no tienes bastante, en su perfil de Instagram tiene muchos más planes de “viajes gustativos”.

 

Con esta subida espectacular de temperaturas nada mejor que recetas para refrescar el paladar y el estómago, pero sobre todo estando a las puertas de las vacaciones cuando todos ya nos imaginamos en nuestro próximo destino, ¿por qué no viajar gastronómicamente y comenzar a prepararnos para ese viaje que estamos ansiosos por comenzar?

Y es que de todas las recetas que hemos preparado en el último mes, quizás esta sea la que más nos ha sorprendido, por su punto cítrico, dulce y picante, una ensalada de gamba para unos, o sopa fría para otros si somos generosos con la lima y la miel, pero os recomiendo en todo caso que la probéis, no deja indiferente a nadie y os trasportaréis en un instante al sur de Asia.

 

Ingredientes para preparar 4 raciones:

  • ½ kg de gamba roja
  • 4 tomates maduros sin piel
  • 50 gr de cacahuetes pelados sin sal
  • 3 dientes de ajo
  • Aceite de nuez
  • 3 limas
  • 1-2 chiles thai frescos
  • 3 cucharadas de salsa de ostras
  • Miel de producción ecológica
  • 1 pepino
  • 650 gr de papaya
  • 4 cebolletas chinas
  • ½ manojo albahaca fresca tailandesa
  • ½ manojo de cilantro fresco

 

Ensalada de gamba y papaya

 

Calienta una sartén y tuesta los cacahuetes a temperatura media sin nada de aceite. Cuando hayan cogido color deja que se enfríen en un bol y reserva.

 

Pica finamente dos de los ajos. Además de la mitad de las gamas pela y trocea las gamas en dos o tres. También trocea los tomates.

 

Vuelve a calentar la sartén a fuego medio-alto y añade una cucharada de aceite de nuez y el ajo. Fríe durante un minuto y añade ahora las gambas y déjalas hasta que tomen un color ligeramente rosado, después añade las gamas enteras que quedaban. Cocina otro minuto e incorpora los tomates removiendo todo dos minutos más y hasta conseguir que la textura sea más suave, pero sin pasar las gambas. Retira del fuego y deja que enfríe.

 

Mientras quitamos las semillas de los chiles y pelamos el ajo que nos había sobrado, y lo picamos todo para pasarlo a un mortero para majarlo hasta que obtengamos una pasta espesa. Añade la mitad de los cacahuetes que hemos tostado y mezcla todo bien, que siga siendo denso. Por último, añadimos el zumo de dos limas, la salsa de ostras y dos cucharadas de miel. Mezcla bien con una varilla y prueba por si necesitas corregir con un poco de miel o lima, según tus propios gustos.

 

A continuación, corta a la mitad el pepino, retirando las semillas, después prepara tiras con una mandolina o con un pelador plano. También trocea la papaya muy fina y pon ambas cosas en un bol grande junto con la salsa preparada para que vaya cogiendo todos los sabores.

 

Pica las cebolletas, y trocea con las manos la albahaca y las hojas de cilantro e incorpóralas junto con la mezcla de las gambas ya enfriadas, procurando que quede todo bien incorporado.

 

A la hora de servir prepara cada ración corona con el resto de cacahuetes picados, gajos de lima o nuestro favorito con unas cuantas gambas enteras.

 

Como apunte, hemos de decir que en la receta original de Jamie Olivier se usan gambas rey, pero dado que nuestras costas tenemos algunos productos de gran calidad nosotros preferimos usar una increíble gamba roja que nos recomendaron en Pescadería López Astorgano, y fue todo un acierto, su textura y sabor ligan perfectamente.

 

Por otra parte, si queréis un par de variantes podéis también hacer lo siguiente:

· Sustituir la papapa por papaya verde o col blanca sino queréis que sea tan dulce.

· Para que la salsa sea más generosa y trasformemos esta receta en una sopa fría o un aperitivo por ejemplo servido en copa o vaso sólo tenéis que añadir el zumo de 1 lima más y corregir el exceso de acidez con miel.

· Y por último sino tenéis albahaca tailandesa, aunque es lo que más os recomiendo, podéis utilizar albahaca mediterránea. Le seguirá dando frescor, pero no le imprimirá tanto carácter..

Bon appétit!

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