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Los garbanzos, como el resto de las legumbres, se convierten en los parientes pobres de la cocina de verano. No hay mayor error, y no solo hablamos de su aporte nutricional. También olvidamos de la multitud de recetas que podemos confeccionar con estos campeones de la alimentación.

 

Combinaciones refrescantes, cargadas de nutrientes. Porque los garbanzos, así como las lentejas y judías, tienen la inconmensurable virtud de hacer buenas migas con casi todo; y olvidarnos de ellas es, como mínimo, un disparate. Por ello te proponemos que apartes esa costumbre que las relega a días invernales, de frío intenso. Los garbanzos son, también, para el verano.

 

Son tan agradecidos que puedes utilizarlos en conserva; aunque si eres un purista puedes utilizar las variedades secas. Tan solo necesitan un poco más de amor, pero tienen más sabor y textura que los enlatados. Su cocción tampoco representa un gran trabajo, solo un poquito más de tiempo.

 

Receta de ensalada de garbanzos

 

Lo bueno de los garbanzos

Entre los muchos nutrientes que nos aportan los garbanzos son una fuente de proteínas y fibra, potasio y manganeso, vitamina B y hierro. Todo ello es vital para nuestros músculos y huesos, para ayudar a mantener un sistema digestivo saludable. Colaboran a controlar el azúcar en sangre, pues el almidón de los garbanzos se digiere lentamente, lo que produce niveles de azúcar estabilizados. ¿Te parece poco?

 

Pues hay más. Unos garbanzos en ensalada te producirá con una sensación de saciedad durante horas. Satisfactorio de una manera que las verduras de hoja verde nunca podrían serlo. Lo siento lechugas y kale… pero las cosas son así.

 

Si apuestas por la dieta mediterránea te proponemos unos garbanzos en ensalada que cumplirá al ciento por ciento con lo que buscas en una comida saludable, y tan versátil que puedes modificarla con los ingredientes que más te apetezcan

 

¿No eres fanático de las aceitunas o los pimientos morrones? Los tomates cherry y el aguacate maduro cortado en cubitos llenarán ese vacío de sabor. ¿Quiere que no contenga lácteos? Sustituya otra forma de proteína en lugar del queso feta, como un par de huevos duros o una lata de atún, o un puñado de nueces tostadas picadas. Si le sobra aderezo, guárdelo en un recipiente hermético en el refrigerador hasta por 10 días. Y podrás darle alegría a otro plato.

 

Adiós a la tristeza en las ensaladas. Vamos a reivindicar los garbanzos para comer todo el año.

 

Receta Ensalada Mediterránea de Garbanzos

 

Garbanzos en ensalada

 

Ingredientes:

  • 400 gr de garbanzos (ya sean de lata o cocidos por ti)
  • 1 pepino mediano, picado
  • 1 pimiento morrón picado
  • 1/2 cebolla morada, finamente rebanada
  • 100 gr aceitunas kalamata picadas
  • 100 gr de queso feta desmenuzado
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida

 

Para la Vinagreta de limón y perejil:

  • 15 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 4 cucharadas de vinagre de vino blanco
  • 1 cucharada de jugo de limón
  • 1 cucharada de perejil recién picado
  • Chile rojo
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida

 

En un bol grande mezcla los garbanzos, el pepino, el pimiento morrón, la cebolla roja, las aceitunas y el queso feta. Condimentar con sal y pimienta.

 

Para la vinagreta utiliza un frasco con tapa. Combina el aceite de oliva, vinagre, jugo de limón, perejil y chile. Cierra el frasco y agita hasta que esté emulsionado, luego sazona con sal y pimienta.

 

Aliña la ensalada con la vinagreta justo antes de servir.

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