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¡Se acabaron las vacaciones! (para casi todos), y cuando vuelves encuentras la nevera y la despensa desiertas. Es hora de ir al mercado a reponer todos los productos que nos faltan y es una oportunidad perfecta para organizar de manera correcta tanto una como otra.

Os propongo unas normas bastante sencillas para almacenar alimentos que os harán la vida más fácil y permitirán una mejor conservación de los mismos.

 

LA DESPENSA

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el armario destinado a la despensa esté lo más alejado del horno posible. El calor nunca es bueno para conservar los alimentos.

 

Despensa ordenada

 

Una vez elegido el armario, hay que crear dos apartados: uno para los productos que se utilizan a diario y otro para los que utilizamos de vez en cuando.

 

Hay que comprobar con cierta frecuencia que los productos que almacenamos están dentro de la fecha recomendada de caducidad o esta está cercana, por lo que debemos colocarlos en el lugar más visible.

 

Por otro lado, para optimizar el espacio en la despensa se debe hacer una rotación de productos. Si amontonamos en el armario según vayamos comprando podemos correr el riesgo de ir consumiendo los más actuales mientras que los de caducidad más cercana quedan escondidos detrás. Para evitar esto os aconsejo que coloquéis lo recién comprado detrás y así creareis una rotación que os asegurara que el producto siempre está en perfectas condiciones.

 

Por último, tened cuidado con las latas que tengan un aspecto hinchado, aunque estén dentro del periodo de caducidad, se habrán estropeado y no se podrán consumir.

 

LA NEVERA

 

Antes de comenzar tenemos que asegurarnos que todos los alimentos que hemos comprado están en buen estado: las frutas y las verduras deben estar brillantes y con colores intensos; la carne de ave tiene que ser flexible y suave; La carne roja debe tener un tono rosáceo, nunca marrón, y la grasa siempre debe ser blanca; en el caso del pescado la piel debe estar resbaladiza y clara, sin tonos oscuros, y las agallas un color rojo intenso (un truco para saber que el pescado está en buenas condiciones es que tenga los ojos saltones y con mucho color); Los huevos deben mantenerse alejados de cualquier otro producto, como la cáscara es porosa el huevo tomará el olor y luego puede aparecer en su elaboración.

 

Nevera y despensa organizadas

En cuanto a la organización, la nevera debe contar con espacios diferenciados para las distintas clases de alimentos. Esta es la única manera de evitar el contacto entre ellos para que no se transmitan olores y sabores de unos a otros. Además, la temperatura no es la misma en toda la nevera y los diferentes alimentos requieren distintas temperaturas para su conservación.

 

Los alimentos que necesitan mayor refrigeración, como carnes y pescados, irán en la parte de abajo, encima del cajón de las verduras, ya que es la zona más fría. Sin embargo, los lácteos, embutidos, sobras o cualquier producto que requiera conservación en frío una vez abierto, se colocarán en los estantes medios o superiores.

 

La puerta es la zona menos fría y por tanto el lugar ideal para productos como mantequillas o mermeladas. Los productos más recientes los situaremos en la parte posterior para consumir primero los más antiguos que se colocarán en primera fila.

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