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Ya sabíamos que las sopas son un plato universal de la gastronomía, pero también son los investigadores de la Universidad Johns Hopkins quienes refrendan que es el plato entrante más recomendable. Aunque los nutricionistas norteamericanos pusieran el énfasis en la sopa de tomate, los resultados son extrapolables a todo el universo sopero, pues la tarea objetivo del estudio era evaluar estadísticamente diferentes primeros platos por su grado de satisfacción y salud en un grupo de estudio durante dos semanas.

Las conclusiones eran abrumadoras, incluso reiterativas: la sopa llena pero no engorda, la sopa es nutritiva pero no engorda y la sopa gusta a la gente pero no engorda.

Tampoco es que descubrieran la cuadratura del círculo, conocíamos que es la entrada perfecta a una comida, es un plato mágico y recurrente en todas las culturas culinarias, que ha servido para aplacar el hambre durante siglos, y posiblemente uno de los alimentos más antiguos de la humanidad. En una posible cronología culinaria que empezó con el descubrimiento del fuego, siguió con asar los alimentos y después cocerlos en agua, o lo que sería la primera sopa.

 

Sopas de tomate

 

Como en muchas otras cosas, el ingenio obtuvo de la necesidad virtud, y la riqueza y variedad de las sopas que ahora conocemos está asociada primero al manejo de la ollas y cacerolas en las sociedades agrícolas europeas, durante largos periodos de padecimiento alimentario, que agudizaron la creatividad en la cocina. Pero también está ligada, en tiempos más contemporáneos, al desarrollo de la técnica alimentaria y de la cocina como orgullo y profesión, motorizada esencialmente por los franceses, para dar dignidad a las sopas como entrante con personalidad.

 

Sopa castellana

 

Pero es que la sopa no sólo es un alimento saludable por sí solo, sino que favorece la adquisición de otros hábitos que conforman una dieta sana. Existen muchas variedades de sopa, pero la mayoría de ellas contienen alimentos muy saludables y un gran aporte hídrico, por ejemplo: de arroz, de pollo, de verduras, de fideos, de avena y otros. Además, la sopa contribuye con el hábito de comer despacio y tomarse un mínimo de tiempo para ingerir los alimentos, es un alimento que suele compartirse con otros comensales, aspecto que se está perdiendo y merece ser rescatado en nuestra alimentación. Incluso, el método de cocción que se utiliza en su elaboración permite aprovechar todos los nutrientes sin desaprovechar ninguno, y evitamos lo que ocurre cuando hervimos verduras que quedan todos los nutrientes en el agua de cocción y éste generalmente se deshecha en lugar de convertirlo en un rico caldo.

 

Sopas de setas y castañas

 

El espectro sopero se ha ido sofisticando, mutando y adaptándose a los nuevos gustos, a los nuevos alimentos y a perfeccionar sus presentaciones. Desde la sencillez de la sopa de ajo o castellana, pasando por las sopas de mariscos o pescados hasta creaciones más creativas como la sopa de setas y castañas, la sopa de castañas al foie o la sopa de navajas que ha hecho famosa el restaurante El Bohío.

 

Ya sabes, hay que decirle adiós al concepto sopa aburrido, tan solo quedará Mafalda como la única a la que no le gusta la sopa.

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