Seleccionar página

La lombarda es saludable, económica y robusta, por lo que el por qué sigue siendo un ingrediente tan subestimado nos supera. Parte del problema puede ser el cómo nos enfrentamos a esa esfera apretada con tantas capas, que a veces es difícil saber cómo usar una completa.

 

Pero intentemos disolver con unos consejos esa precaución que tenemos ante este vegetal tan colorista.

 

Elije la mejor lombarda seleccionando uno que se sienta pesado, brillante y con hojas crujientes. Evita cualquiera que tenga hojas hinchadas o capas externas eliminadas.

 

La lombarda es fácil de preparar. Pela las hojas exteriores, lávalas, luego córtalas en cuartos, corta el núcleo central duro de cada una, luego pícala.

 

Col lombarda

 

Preserva el color agregando un toque de vinagre cuando cocines la lombarda en agua. Esto evita que se pierda el encantador tono morado oscuro.

 

No seas demasiado pesado al cocinar la lombarda. Gran parte de su mala reputación proviene de estar demasiado en escabeche o hervido durante un eón. Aunque es una verdura resistente, no es invencible …

 

Si quieres comer en crudo, de magnífico resultado, y respetando así los nutrientes, asegúrate de cortarla muy finamente.

 

Dicho esto, te proponemos incluir verdura para mantener la cordura y el estómago en estas fiestas, y en eso la col lombarda es un gran aliado; amén de un emblema de la Nochebuena, al menos en Madrid.

 

Col lombarda

 

 

Siempre que se organiza un menú de Navidad suele plantearse como un auténtico festival de proteína animal, como si no hubiera un mañana, y se tiende a relegar a los vegetales a un segundo plano. Pues bien, esto es una aberración alimentaria, amén de un cierto desconocimiento de la tradición gastronómica de estas fiestas. La verdura de temporada, como la lombarda, es un magnífico partenaire de la gran producción en las que se convierten comidas y cenas, además de proporcionar ese punto de fibra que si a lo largo del año es muy recomendable, en estas fechas de copiosas comilonas se trasmuta en vital. Un entrante de verduras o una guarnición vegetal es la única forma evitar el colapso de nuestros invitados, al mismo tiempo que aportan equilibrio, incluso elegancia, a los menús, pues admiten elaboraciones algo más complejas.

 

Aunque estamos seguros que no por razones nutricionales, la lombarda es desde hace más de dos siglos, imprescindible en el recetario navideño capitalino, de la que cuentan llegó importada de Francia y una de sus recetas fue legada por Carlota de Baviera, Duquesa de Orleans, dama de probada afición a la cocina y particular sentido del humor. No tuvo mejor ocurrencia que encargar que a los nobles asistentes a sus funerales en París en 1722 les fuera entregado un pergamino que rezaba: «No puedo ofrecer servicio más brillante a mis nobles amigos que legarles mi famosa manera de acomodar la col lombarda: haced cocer una lombarda de tamaño medio en cuatro pintas (más o menos un litro) de caldo con dos mitades de manzana reineta, una cebolla picada con un clavo de olor y dos buenos vasos de vino tinto. Espolvorear ligeramente con especias y dejar estofar. Firmado: Carlota de Baviera».

 

Col lombarda

 

De tan curioso regalo póstumo llegó a Madrid la primera receta de col lombarda y se instauró la presencia tradicional de la morada verdura en nuestras mesas.

 

Así que respetemos el noble ofrecimiento de tan ilustre personaje. Estas Navidades que no falte la lombarda.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies