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¿Será el membrillo la fruta más misteriosa del otoño? Es posible, pero lo que sí es el ejemplar más curioso de la frutería; de exterior amarillo e interior duro y harinoso. Al mirar una fruta de membrillo por primera vez, hay quien pueda pensar que se trata  de una manzana o una pera deformada. Los membrillos tienen un tamaño y un color amarillo dorado similar a sus primos más conocidos, pero donde las manzanas y peras que compramos son lisas y brillantes, el membrillo es grumoso, irregular y, hay que decirlo, algo poco atractivo en apariencia. 

 

Y las diferencias no terminan ahí. Si bien puedes tomar una manzana o una pera directamente del frutero y asestar un bocado, los membrillos no son comestibles crudos, tienen un sabor amargo, una carne dura y leñosa que es difícil de cortar con un cuchillo, y mucho menos de morder.

 

Entonces, ¿qué hace al membrillo tan atractivo? La pista está en el irresistible y embriagador perfume del membrillo. Imagínate la manzana más madura y fragante que jamás haya comido, con notas de vainilla, cítricos y flores suaves y aromáticas. Para liberar estos deliciosos sabores simplemente se requiere cocinar, y los resultados valen la pena el esfuerzo. 

 

Membrillo

 

 

El membrillo tiene un alto contenido de pectina y sabe muy bien en mermeladas y jaleas, o se agrega a la tarta de manzana para darle un toque extra de sabor. El sabor de los membrillos tiene una fuerte asociación con el otoño, un regalo de temporada.

 

Membrillos en la historia

 

Los membrillos se cultivan desde la antigüedad, y en la mitología griega la fruta era un símbolo de Afrodita, que representaba el amor y la fertilidad. Se comían en los banquetes de bodas horneados en formato de pastel, y era costumbre lanzar un membrillo a una pareja de recién casados ​​como símbolo de su amor. Debido a la asociación con Afrodita, algunos eruditos piensan que la legendaria ‘manzana dorada’ que Paris le dio a la diosa puede haber sido en realidad un membrillo. Otros incluso han sugerido que la manzana que la serpiente le dio a Eva en el Antiguo Testamento podría referirse a un membrillo, ya que los membrillos eran más conocidos y más utilizados que las manzanas hasta la Edad Media.

 

Los romanos también usaban el membrillo en su cocina, y aparece en el libro de cocina más antiguo conocido “De re coquinaria”, escrito por Apicus alrededor del siglo I d.C., donde ya se habla de las propiedades gelificantes de la pectina y posiblemente las primeras mermeladas o jaleas estaban hechas de membrillo. Un pasito más allá, podemos rastrear la palabra “mermelada” del término portugues para membrillo (marmelo), ya que las primeras recetas de mermeladas se hicieron con membrillos en lugar de naranjas.

 

Membrillo

 

 

Hay muchas formas de utilizar el membrillo, pero la forma más sencilla de prepararlo es descorazonar y pelar la fruta, cortarla en cuartos y escalfarla suavemente en un líquido azucarado. La fruta se volverá de un delicado rosado mientras se cocina, llenando el ambiente con su delicioso aroma. 

 

Puedes escalfar el membrillo en vino tinto o agua, pero asegúrate de agregar bastante azúcar, ya que puede ser bastante amargo. Añade tus especias favoritas al líquido de escalfado para realzar el sabor: vainilla, jengibre fresco, canela, cáscara de limón o anís estrellado complementan bien los sabores dulces, y si estás pensando en usar membrillo como acompañamiento para la carne, prueba con una ramita o dos de romero.

 

Una vez que el membrillo esté cocido, puedes comerlo como refrigerio, rociado con yogur o usarlo como ingrediente. Quizás la receta de membrillo más conocida sea el dulce, o carne, de membrillo, una delicia que combina a la perfección con el queso. 

 

Al igual que la manzana, el membrillo realza el sabor de carnes ricas como el cerdo, o las recetas de caza mayor, y también es excelente para hornear, agregando un toque fragante a pasteles y tartas.

 

Membrillo

 

 

Membrillo y salud

 

El membrillo se ha utilizado en la medicina popular para tratar trastornos digestivos durante siglos, está comprobado sus beneficios para reducir los síntomas del reflujo ácido y las náuseas inducidas por el embarazo.

 

Además de ayudar a la digestión, el membrillo también colabora para fortalecer el sistema inmunológico. La vitamina C también juega un papel importante en este sentido y esta fruta es rica en este nutriente esencial; una pieza contiene alrededor del 15% de la cantidad diaria recomendada.

Queda visto y ratificado que el membrillo es, como mínimo, un magnífico aporte de una amplia variedad de vitaminas y minerales esenciales por solo unas pocas calorías. Y, por supuesto, también sabe bastante bien.

 

Receta de dulce de membrillo, de España al mundo

 

Sin duda es uno de los dulces más deliciosos que jamás hayas probado.

 

El dulce del membrillo es una elaboración sabrosa que se originó en España. Y desde aquí lo hemos exportado a medio mundo; toda Hispanoamérica se regocija del dulce de membrillo, y con otra denominación en el resto: la Marmelada (en Portugal y Brasil), Pâte de coing  (Francia),  Quittenkäse (Alemania), Birsalmasajt (Hungría) o pasta de membrillo en el mundo anglosajón, por nombrar algunos.

 

Membrillo

 

 

El cómo hacerlo no tiene misterio alguno. Es super fácil. 

 

Ingredientes

 

  • 1 kg de membrillos maduros
  • 800-1000 g de azúcar blanquilla
  • El zumo de un limón
  • 2 vainas de vainilla (opcional)

 

 

Elaboración

 

Lavamos y pelamos los membrillos con un pelador. Cortamos la pulpa de membrillo en trozos, que iremos rociando con el zumo de limón a medida que los ponemos en un bol.

 

Agregamos el azúcar y removemos para que se mezcle bien. Dejaremos el membrillo macerando toda la noche. El macerado ablanda la fruta y libera jugos, lo que facilita la cocción en un primer momento.

 

Al día siguiente, ponemos todo el conjunto del membrillo con el azúcar a cocer en una cazuela grande de fondo grueso, para que difunda bien el calor. 

 

Ponemos también las vainas de vainilla o lo que nos apetezca.

 

Cocemos el membrillo troceado durante por lo menos 45 minutos. Irá cambiando de color, desde el amarillo pálido inicial a un color cobrizo, señal de se va haciendo correctamente.

 

Cuando estemos llegando al final de la cocción, que observemos que el almíbar está ya bastante espeso, pasaremos una batidora para triturar el membrillo, retirando antes la vainilla.

 

Atención con las salpicaduras, que queman mucho. 

 

Para probar si está listo no tenemos más que sacar a un plato una pequeña porción con una cuchara y dejarla un momento en el frigorífico: si solidifica, entonces el dulce de membrillo está hecho.

 

Si después de triturar aún vemos el dulce un poco blando, podemos seguir cociendo otro rato perfectamente, removiendo de vez en cuando con cuchara de madera para evitar que se peque.

 

Cuando esté el dulce suficientemente espeso lo vertemos en el recipiente elegido. Esperamos a que se enfríe por completo y lo guardamos en el frigorífico para que acabe de asentarse.

 

Ahora toca disfrutar durante meses, pues se conserva correctamente.

 

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