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El pollo en la cocina lo aguanto todo, o casi todo. La carne que más se consume en el mundo no siempre recibe el respeto debido en la cocina, por lo que nos proponemos revisar y corregir los errores que más comúnmente se cometen con nuestro bienamado pollo, antes y durante su preparación, aplicando el sentido común y la lógica.

 

Normas de tratamiento del pollo en la cocina

 

No descongelar sobre la encimera

 

No siempre tenemos tiempo y las prisas son malas consejeras. Un error habitual para acelerar el proceso de descongelación del pollo en la cocina  es colocarlo a temperatura ambiente. Este mal hábito lo único que consigue es que lo que la superficie del pollo se descongelará enseguida y quedará expuesto a la proliferación de bacterias.

El mismo cuidado que otorgamos a otros alimentos debe ser norma con el pollo. La descongelación se debe realizar dentro de la nevera y si nos acucia la urgencia utilizaremos una bolsa de plástico con cierre zip, introducir la pieza de pollo y sumergirla en agua caliente que iremos renovando a medida que se enfría.

 

Pollo en la cocina

 

 

No lavar el pollo

 

Aunque es una costumbre muy extendida lavar el pollo no elimina las bacterias; al contrario, sólo conseguiremos salpicaduras por toda la cocina que sí podrían propagarlas. La eliminación de las posibles bacterias, como ocurre con otros alimentos, se produce durante el cocinado.

El procedimiento debe ser limpiar el pollo con papel de cocina, el calor se encargará de dejarlo totalmente higiénico.

 

 

No cocinarlo directamente de la nevera

 

Si cocinamos el producto recién sacado de la nevera solo conseguiremos que el alimento nunca acabe de hacerse correctamente por dentro. Aplicar la siguiente ley: sacar la carne unos 15 minutos antes para que se atempere, de esta forma conseguiremos homogeneizar la temperatura de la pieza y el proceso de cocinado.

 

No retirar la piel y los huesos antes de cocinar

 

Evitar retirar piel y huesos de las piezas, pues son integrantes fundamentales para lograr un pollo más jugoso y sabroso. Todavía más si la receta se resuelve en el horno o sobre las brasas de la barbacoa.

 

Pollo en la cocina

 

 

No superar los 75ºC en el interior

 

Si eres de los que utiliza sondas térmicas para tus cocinados, enhorabuena, tus intenciones al acercarte a los fogones va más allá del cocinero ocasional. Pero ya que tienes la oportunidad de controlar las cocciones exhaustivamente recuerda que es necesario que el pollo alcance en su interior los 75ºC, esta es una cuestión de seguridad alimentaria, el pollo debe comerse suficientemente hecho, pero superar esa cota tan solo conseguirá resecar la pieza de forma innecesaria.

 

 

Pollo en la cocina

 

 

No freír muchas piezas a la vez o de distinto tamaño

 

¿Qué buscamos al freir el pollo? Conseguir bocados crujientes por fuera, tierno por dentro y lo menos aceitoso posible. Ese es el “Premium” de este tipo de recetas. Y para lograrlo el método es utilizar aceite a una temperatura ligeramente moderada –altas temperaturas solo lograrán achicharrarlo en el exterior y que no se cocine bien en el interior- y no cargar en exceso la sartén de piezas, pues bajará la temperatura del aceite y en lugar de freir coceremos, con ello: adiós! cubierta crujiente y ¡hola! bocado aceitoso.

Como recomendación añadida, cuando vayamos a utilizar pollo troceado en cualquiera de las recetas debemos procurar que el tamaño de las piezas sean de tamaño similar, así nos aseguremos de una cocción correcta sea cual sea la preparación.

 

 

Pollo en la cocina

 

 

Dedícale su tiempo para sazonar y adobar el pollo entero

 

Si te propones asar un pollo entero y quieres que disfrutar de los sabores no te conformes con salpimentarlo por encima. Mima el producto, condiméntalo a conciencia por dentro y por fuera, pues de ello dependerá el sabor de la carne.

Este alimento es tan agradecido que permite que utilices tu imaginación. A la mezcla básica de sal y pimienta se puede añadir otras especies al gusto de cada uno: comino, chile, cúrcuma, pimentón, etc… La mezcla seca de especias se puede enriquecer con salsa o concentrado de tomate, zumo de limón, lima o naranja, yogur, kefir, aceite o, incluso, agua. Obtendremos, con ello, una pasta con la que untar bien el pollo por todos sus recovecos, por dentro y por fuera.

 

No trinchar nada más sacar del horno

 

Déle un tiempo para reposar. Al sacar el pollo del horno o al retirar la cazuela del fuego conviene esperar un ratín, bastará con 5 minutos, que sirvan para asentar los jugos antes de trincharlo.

 

Ya sabes el pollo te devuelve todo lo que le das multiplicado. Así que, cuídale.

 

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