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Dígase puerro o ajoporro (la verdad es que este suena mal) o cebolla larga, esta hortaliza es un imprescindible en cualquier cocina que se precie. Es difícil negar el hecho de que, en lo que respecta a las verduras, son un poco extrañas:  parecen un cruce entre una zanahoria, una cebolla y un repollo. Los que todavía tenemos un lado juguetón e infantil quizás no seamos capaces de resistir la tentación de aporrear a nuestros amigos o pareja en mercado con esta verdura notoriamente firme y cilíndrica. Dejando a un lado todas las rarezas, los puerros son una verdura deliciosa y altamente nutritiva que puede ser una excelente adición a la dieta de tu familia.

 

¿Qué es un puerro?

 

Los puerros, como el ajo, pertenecen a la familia allium, que también incluye otros favoritos del hogar, como cebollas, chalotas y cebolletas. Se cree que los puerros eran originarios de Asia central, pero se extendieron rápidamente por toda Europa y fueron apreciados por los imperios griego y romano. El emperador Nerón supuestamente comía puerros regularmente porque creía que le daba una voz fuerte y resonante. Pronto se extendieron por toda Europa, incluso fue adoptado como uno de los emblemas nacionales de Gales, junto al narciso, las plumas, el arpa y el dragón rojo. Dejando a un lado toda esta historia, los puerros son esencialmente una planta cilíndrica firme que es muy similar a las cebollas, pero tiende a tener un sabor más suave.

 

Puerros

 

 

¿Por qué debes comer puerros?

 

Al igual que las cebollas, los puerros tienen un sabor neutro ligeramente dulce, que es un gran complemento para ensaladas, sopas y caldos. 

 

Existen numerosos beneficios para la salud asociados con el consumo de puerros. Comparten con sus hermanos los ajos los mismos beneficios, lo que significa estimular el sistema inmunológico y neutralizar los peligrosos radicales libres debido a su contenido inherente de compuestos de azufre. Además, los puerros contienen kaempferol que también se encuentra en el superalimento kale , que en última instancia ayuda a reducir el riesgo de cáncer, así como otras enfermedades crónicas.

 

¿Cómo disfrutar de esta verdura?

 

A la hora de cocinar los puerros nos viene a la mente el famoso plato francés Vichyssoise, pero esta verdura nos ofrece infinitas posibilidades para disfrutar de su sabor, parecido al de la cebolla pero más dulce.

 

 

Puerros

 

 

Los puerros se pueden preparar crudos, picados finamente y añadirlos a una ensalada o, en los días más fríos, convertirlos en una sopa, añadirlos a purés, quiches o tortillas o utilizarlos como base para un pescado al horno.

 

Selecciona los tallos firmes y de color verdoso con una raíz muy blanca, evitando aquellos que tengan un color amarillento y tallos con puntas secas. Deben conservarse en refrigeración, sin cortar los tallos.

 

Receta de pastel de pollo y puerros

 

Un pastel salado, una verdadera delicia, un vicio de pastel que no puedes dejar de comer. 

 

En realidad es mucho más fácil de lo que parece, aunque se toma algo más de tiempo que otras recetas, por lo demás es pan… perdón, ¡pastel comido!. 

Pastel de pollo y puerros

 

 

Ingredientes:

 

  • 2 pechugas de pollo limpias (500 gr aprox)
  • 2 puerros grandes cortados en juliana
  • 1 cebolla picada
  • 2 dientes de ajo picamos muy fino
  • 1 ramita de apio
  • 1 zanahoria pelada
  • 1 litro de agua
  • 120 ml vino blanco
  • 200 ml nata de 35% grasa
  • 1 nuez de mantequilla
  • 3 huevos
  • 2 cs colmadas de harina
  • 3 cs aceite de oliva
  • 1 pzc nuez moscada
  • 1 pzc pimienta negra recién molida y gruesa
  • Sal fina
  • 2 placas de masa de hojaldre (225 gr cada una aprox)

 

 

Elaboración

 

En una cazuela ponemos a hervir el agua, cuando rompa el hervor, añadimos la zanahoria, el apio, un trozo de puerro, las pechugas de pollo, una pizca de sal y cocer unos 15 minutos. Luego sacamos las pechugas y las cortamos en dados pequeños, reservamos, al igual que el caldo.

 

En una sartén grande o cazuela a fuego medio, añadimos el aceite de oliva y la mantequilla. Una vez disuelta la mantequilla, sofreímos la cebolla, los ajos y los puerros en juliana hasta que cojan color dorado.

 

Ahora añadimos la harina y lo tostamos un poco, seguidamente el vino blanco y dejamos evaporar el alcohol.

 

La mezcla quedará algo grumosa, así que la iremos soltando con el caldo que tenemos reservado e iremos añadiendo según sea necesario (½ litro más o menos).

 

Ahora salpimentamos, añadimos la nata, mezclamos bien, agregamos la nuez moscada y dejamos hervir suavemente y removiendo constantemente.

 

A esta mezcla le vamos añadir los trozos de pollo, dejamos 2 minutos y retiramos del fuego y dejamos enfriar.

 

En un molde de horno (de unos 32 centímetros) previamente engrasado, vamos a poner una placa de hojaldre cubriendo bien todo el fondo y paredes.

 

Una vez enfriada la mezcla de pollo y puerros le añadimos 2 huevos y movemos hasta mezclar muy bien. Vertemos al molde y llenamos un poco más de ¾ del continente.

 

Ahora cubrimos el pastel con la otra placa de hojaldre sellando bien los bordes. Con los remanentes de masa que nos han quedado, podemos usarlos de manera opcional y meramente para efectos decorativos.

 

Batir el huevo restante y pintamos con ayuda de una brocha toda la superficie del pastel. 

 

Horneamos unos 25-30 minutos a 220º C.

 

Retiramos del horno una vez dorado y dejamos reposar 5 minutos antes de cortar para servir. 

 

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