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​​Parece que todos están comiendo quinoa en estos días. La gente lo sirve como una guarnición abundante, usándolo como una alternativa de cereales para el desayuno que aumentan la energía, o convirtiéndolo en una atracción de plato principal. 

 

Paradojas de la vida, un producto que se consumía hace más de 5.000 años se convierte en el alimento del futuro. Pocos alimentos han alcanzado una relevancia como la quinoa, que en poco tiempo se ha popularizado de tal manera que ya se le incluye entre los superalimentos básicos; incluso la FAO la designó en el año 2013 como Año Internacional de la Quinoa. Uno de esos tesoros de origen vegetal que se considera una proteína completa.

 

La versatilidad de la quinoa y su increíble perfil de nutrientes es sin duda la razón por la que ha conseguido ser una de las fuentes de carbohidratos más popular. Si todavía te preguntas qué diablos es la quinoa, no estás solo: la mayoría de la gente piensa que la quinoa es un grano como el arroz o trigo, especialmente porque se cocina de la misma manera que lo haría el arroz, con dos tazas de agua por cada taza de quinoa. Lo crea o no, la quinoa no es un grano en absoluto, en realidad es una super semilla o pseudo grano.

 

 

Quinoa

 

 

Entonces, ¿de qué se trata el gran alboroto? Es uno de los carbohidratos más ricos en nutrientes disponibles en la actualidad. Tiene la friolera de seis gramos de proteína por taza y es la única fuente de carbohidratos que contiene los nueve aminoácidos esenciales. 

 

Quinoa, aliada en las dietas de celíacos y diabéticos

 

Con todas estas propiedades, comer habitualmente quinoa (se recomiendan 48 gramos al día) reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, presión arterial alta, cáncer de colon y obesidad.

Sirva como ejemplo de su potencia alimenticia y de la solvencia nutricional que atesora que la NASA la propuso como alimento ideal en los vuelos espaciales de larga duración.

 

Quinoa

 

Pero las virtudes de la quinoa no quedan aquí. Ya que es un aliado perfecto para personas celíacas, pues no contiene gluten en su composición; de las personas que deben supervisar su alimentación al sufrir diabetes, o para los que, simplemente, desean seguir una dieta para perder peso.

 

Mucho antes del descubrimiento de América la quinoa era ya la principal fuente de alimentación de los incas, que la consideraban planta sagrada y cuyo significado en la lengua quechua es: “cereal madre”. Después de siglos de olvido en la gastronomía occidental  se ha impuesto como alimento de moda, acaparando la atención de cocineros, nutricionistas y, en general, de los seguidores de dietas saludables, que han hecho del consumo de quinoa casi una religión.

 

Cómo preparar la quinoa

 

Es importante saber que existen distintas variedades: la quinoa blanca, roja o negra, y puede que el tiempo de cocción de cada una varíe, pero existen unos conceptos básicos en su sencilla preparación que deben seguirse, y que les permitirá incluirla en primeros platos, segundos, aperitivos o postres.

 

  • Lavar la quinoa antes de cocerla. Este paso es necesario para eliminar la parte exterior de algunas variedades de quinoa que la amargan al cocinarla. 
  • Verter la quinoa lavada y escurrida en un bol con abundante agua hirviendo. En lugar de calcular dos partes de agua por cada parte de quinoa, puede echarla en abundante agua y luego escurrirla, eliminando el agua sobrante. 
  • Tener cuidado con no cocerla demasiado, ya que se queda pastosa. Normalmente suele tardar 15 ó 20 minutos, pero una buena indicación de que está hecha es que empiezan a aparecer unos rabillos blancos que delatan que está cocinada. Siempre existe el recurso de ir probando hasta conseguir el punto.

 

Se utiliza en granos o triturada como si fuera harina. En grano, se pueden hacer desde ensaladas a hamburguesas vegetarianas y es una guarnición perfecta de carnes y pescados. En forma de harina es posible hacer panes, bizcochos, galletas… como si fuera la harina de trigo o de maíz, pero más nutritiva.

 

Receta de quinoa con vegetales

 

Quinoa

 

 

Ingredientes

  • 1 l. de caldo de verduras
  • 400 g de quinoa
  • 50g de calabacín picado
  • 50 g de pimiento rojo picado
  • 50 g de pimiento verde picado
  • 50 g de zanahoria picada
  • 16 espárragos verdes
  • Hojas de menta fresca
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Zumo de limón
  • Una cucharadita de salsa de soja
  • Sal 

Elaboración

 

Cocer la quinoa en el caldo de verduras hasta que se abra y esté a punto. Escurrir el líquido sobrante.

 

Reservar 8 espárragos y trocear el resto muy pequeños.

 

En una satén, saltear los vegetales picados en aceite de oliva virgen extra. Añadir la quinoa y rehogar ligeramente. Agregar la salsa de soja y remover bien.

 

Rectificar el punto de sal y alegrar con un chorrito de zumo de limón.

 

Mezclar con las hojas de menta picadas.

 

Poner en cada plato un aro de repostería y rellenar con la quinoa.

 

Retirar los aros en el momento de servir. Decorar con hojitas de menta.

 

 

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