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¿Te has preguntado alguna vez sobre la historia de un asado dominical? ¿De dónde viene la tradición? Cientos de rituales gastronómicos asientan su tradición en los ceremoniales religiosos. El Rosbif no es menos.

 

Se considera que la aparición del asado más internacional se asienta en la costumbre de la guardia real del rey Enrique VII, allá por el 1485, de comer carne asada todos los domingos después de la asistencia a la iglesia. Tanto arraigo alcanzó que a los Yeomen Warders, los guardianes de la Torre de Londres eran conocidos como “beefeaters” (comedores de carne).

 

Rosbif

 

Historia del Rosbif, de lo militar a la sociedad civil

 

La práctica se consolidó fuera del estamento militar hasta convertirse en el “Asado de los Domingos”, la comida más importante de la semana, y cuyas sobras se prodigaban en los refrigerios del resto de la semana. Una forma particularmente indulgente de romper el ayuno después de la iglesia y el método de que los panaderos pudieran aprovechar sus hornos vacíos – no se elaboraba pan los domingos – para que las amas de casa dejarán sus cortes de carne temprano y recogerlos, perfectamente asados, en el camino de regreso del servicio.

Así nació The Sunday Roast.

 

Rosbif

 

 

Si antes el pudín de Yokshire, el acompañamiento clásico de la carne, se cocinaba debajo del rosbif para atrapar los jugos sabrosos, hoy en día la carne se embellece con una salsa espesa hecha con el jugo de la propia carne, enriquecida con hierbas aromáticas, especias y caldo.

 

Ya tenemos la breve historia de una comida que significa tanto para la identidad de los británicos y que encarna una de las verdaderamente grandes creaciones que Inglaterra ha dado a la cocina universal: el Roast Beef, sin duda la forma más noble y sabia de preparar un buen lomo de buey.

 

Receta de Rosbif

 

No te dejes intimidar por el asado al horno. ¡No podría ser más fácil! Solo hay algunos trucos para obtener ese rosbif mantecoso y que se derrite en la boca.

 

Rosbif

 

 

Ingredientes: 

 

  • 1 kg y medio de lomo de buey, bajo o medio
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 3 dientes de ajo fileteados
  • Cáscara de 1 limón
  • Mostaza de Dijon
  • Romero y tomillo fresco
  • Sal y pimienta
  • 1 ½  cucharadas de harina tostada
  • ½ l de agua con 1 pastilla de caldo
  • 1 vaso de coñac

 

 

Elaboración

 

En las carnicerías del Mercado de Chamartín te entregarán la carne perfectamente bridada para su preparación.

 

Precalienta el horno a unos 220 º, pon en una bandeja el buey, salpimenta con sal gorda (preferiblemente utilizar una sal de calidad), pimienta en grano, unta con mostaza y masajea la carne con tomillo y romero.

 

Frie los ajos fileteados con la corteza de limón y cuando estén dorados viértelos sobre la carne. Añade 3 nueces de mantequilla e introduce en el horno.

 

El tiempo de asado se calcula 10 minutos por cada medio kg de carne, más 5 minutos adicionales. Excepto si utilizas solomillo, que se hace antes al ser una pieza más fina y tierna. (10 minutos para carne roja, 15 minutos para carne más hecha).

 

Una vez fuera del horno envuelve la carne en papel de aluminio y deja enfriar hasta el momento de comerlo.

 

La bandeja donde se ha hecho el buey la ponemos al fuego, añadiendo la harina tostada, y dejamos cocer durante 1 minuto sin dejar de remover. Añadimos el brandy y flambeamos, verter el caldo y rascar el fondo de la bandeja para recuperar la sustancia del asado. Deja cocer durante 30 minutos hasta que espese añadiendo caldo a medida que reduzca.

 

Servir fileteando la carne acompañándola de la guarnición escogida y con la salsa conseguida en una salsera aparte y muy caliente.

 

 

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