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Salsa de tomate, salsa bechamel – o salsa blanca – y mayonesa. El triunvirato de salsas más universales según los sesudos gastrónomos. Les puedes creer o no, pero no hay género de dudas que la salsa de tomate – en su infinita variedad y con las peculiaridades de las diferentes cocinas locales – está presente allá donde vayas. Es la salsa de todas las salsas.

 

Echa un vistazo a cualquier libro de recetas y ahora elimina todas aquellas donde la salsa de tomate no esté incluida… , a qué el vademecum de la gastronomía adelgaza espectacularmente. Ahora, quita las que tienen el tomate como ingrediente… ; se nos queda un recetario ridículo y aburrido.

 

Y es que, si el tomate no hubiera aparecido en la vida de la humanidad, esta estaría bastante “huérfana”.

 

Beneficios de la salsa de tomate

Pero ¿es mejor cocinar tomates o comerlos crudos?

 

Salsa de tomate

 

Pues aunque vayan contra la corriente general que premia el consumo de los vegetales en crudo, las investigaciones sugieren que procesar y cocinar tomates aumentan su valor nutricional, en particular, su actividad antioxidante y los compuestos de licopeno, que previenen y mejoran muchos problemas de salud.

 

Se ha demostrado que el consumo de la salsa de tomate, es altamente protector frente al envejecimiento celular, así como ante el cáncer de próstata (se tienen abundantes indicios) y reductor del colesterol malo.

 

La leyenda de la salsa de tomate

Según el romanticismo transalpino, la primera salsa de tomate nació en una noche de verano, que estaba destinada a ser una noche de amor. Molesto por las continuas negativas de una criada, el joven marqués de D’Avalos cogió tres pommes d’amour del huerto (así llamaban al tomate en aquellos tiempos,, las trituró y mezcló con los restos de cebollas y hierbas ligeramente fritas en aceite. Se creía que la fruta roja procedente del Nuevo Mundo era una poción de amor.

 

La doncella glotona se comió el plato. El joven luego la agarró, pensando que no encontraría resistencia alguna. Por desgracia, recibió un golpe con una sartén en la cabeza. Mientras se ponía de pie, completamente aturdido, la criada estaba a salvo en su habitación. 

 

Estaba desolado. Mirando las sobras en la mesa, probó un poco. En un instante lo devoró todo. Que los sabores misteriosos lo habían conquistado. Al día siguiente ordenó a su cocinera que le sirviera una salsa con pommes d’amour. 

 

Salsa de tomate

 

Si la historia del noble Avalos es cierta, es difícil de decir. Pero es un hecho que el «pummarole» perdió lentamente la fama evidentemente inmerecida del remedio amoroso, pero adquirió a lo largo del siglo XVIII una nueva notoriedad. 

 

Se había descubierto una nueva salsa, que sustituía a la conserva de pimiento y que se podía unir a infinidad de platos, enriqueciendo e incluso exaltando su sabor.

 

Entre el universo que representa la salsa de tomate hoy hemos escogido una variante que, a pesar de su simplicidad, tiene unas peculiaridades gustativas muy especiales, y todo por el método de preparación.

 

Receta de salsa de tomates asados

 

Salsa de tomate

 

Ingredientes 

 

  • 2 kg de tomates maduros, preferiblemente rama o pera o canario
  • 2 dientes de ajos morados
  • Sal
  • Pimienta negra
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

 

Elaboración

 

Precalienta el horno a 250ºC

 

Lava bien los tomates y córtalos en cuarto y ponlos sobre una bandeja de horno lo suficientemente grande para que los tomates no estén amontonados y se tuesten antes y se caramelicen sus azúcares lo más rápido posible junto a los ajos. Dependiendo de este paso y del recipiente donde los pongas tardarán en estar entre 30 minutos y 1 hora. Ponlos sobre la parte media del horno a la temperatura marcada.

 

Una vez que los tomates tienen partes tostadas, pero no en el 100% entonces sácalos del horno y pásalos a un vaso batidor junto a los ajos la sal, la pimienta negra recién molida y el aceite y tritura bien al menos durante 3-5 minutos. 

 

Al final cuela todo bien y rectifica de sabor si fuera necesario. 

 

Mete la salsa en botes de cristal y no tapes hasta que esté bien fría y después se puede conservar en la nevera perfectamente una semana.  

También se congela fenomenal, utilizando bolsas para congelador o recipientes aptos, y tendrás una salsa de tomate genial durante 4 meses. Deja que se descongele por completo antes de volver a calentar a fuego suave en una cacerola.

 

Esta salsa te sorprenderá por su sabor, su simplicidad de elaboración y sus 4 ingredientes principales. Pues probar a añadir otras especias y algún chile o guindilla si te gusta el picante.

 

 

 

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