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Aunque las castañas ahora tan solo nos suenen a otoño,  a la entrada del frío, a puestos de castañas asadas en la calle, probablemente es uno de los primeros alimentos consumidos por el hombre.  

 

Todavía nos recuerdan su poderoso pasado fiestas como el Magosto, que se celebra en noviembre en media España asando castañas en hogueras populares, o las “castañadas” por Todos los Santos en Cataluña, Levante, Baleares y Aragón, con permiso del tan aplaudido Halloween.

 

Castañas y nutrición

 

La castaña, antiguamente denominada pan de pobres, contiene el doble de almidón que las patatas, pero a diferencia de otros frutos secos, es relativamente baja en grasa y rica en Vitamina C, fibra y aminoácidos esenciales.

 

Sopa de castañas

 

Las castañas son muy versátiles, apareciendo en todo, desde el relleno hasta la sopa y el postre. Las castañas se pueden asar (en el horno o en el proverbial fuego abierto), hervir, cocer al vapor y hacer puré. También se muelen comúnmente en harina, que se puede usar para hacer pan (¡sin gluten!) Y otras delicias. 

 

Castañas y gastronomía

 

En el lado salado, las castañas se combinan perfectamente con verduras crucíferas (piensa en coles de Bruselas, col rizada, repollo…), hacen amistad con la carne de cerdo, aves (especialmente pavo) y las carnes de caza. Las castañas asadas y picadas son una deliciosa topping en ensaladas y platos de arroz. Un manjar francés es la sopa de castañas, el relleno de castañas es tradicional en la cocina anglosajona comúnmente elaborado para rellenar pavo o ganso navideño. Las castañas hervidas en vino tinto son comida tradicional navideña en muchas partes de Italia, especialmente en la Emilia-Romaña y Toscana.

 

Castañas

 

 

Las castañas también son sensacionales en los postres, maridando fantásticamente con chocolate, vainilla e incluso cítricos. Probablemente los dulces de castaña más famosos son los marrons glaces (castañas confitadas), un manjar francés en el que las castañas peladas se confitan en jarabe de azúcar con aroma a vainilla.

 

La harina de castañas tiene un sabor a nuez y es deliciosa, y tiene el beneficio adicional de no contener gluten.

 

Receta de Sopa de Castañas con salvia

 

Sopa de Castañas

 

Hoy nos enfrascamos con una receta de Sopa de Castañas con salvia. Siempre que tengas un plato pesado con ingredientes ricos como la castaña, el uso de hierbas puede ser de gran ayuda para equilibrar los sabores y aportar un sutil toque refrescante.

La salvia hace maravillas con las castañas. Su pronunciado sabor a hierbas con toques de menta, eucalipto y limón hace maravillas en platos más pesados ​​con ricos ingredientes que pueden resistir contra un sabor tan audaz. El resultado es sorprendente: terroso pero refrescante, reconfortante pero sutil.

 

Para una versión más rápida, usa castañas enlatadas en lugar de castañas recién asadas, resulta mucho más sencillo y el resultado es genial.

 

Ingredientes

 

  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, dividido
  • 2 ó 3 chalotas medianas
  • 6 hojas de salvia, picadas (+ extra para servir)
  • 1 diente de ajo picado
  • 75 cl de caldo de verduras *
  • 400 gr de castañas enlatadas, cocidas y peladas
  • 1 cucharada de mantequilla sin sal
  • Sal 
  • Pimienta recién molida
  • 180 – 240 ml de crema (según el punto de cremosidad)

Elaboración

Calienta 1 de las cucharadas de aceite de oliva en una olla grande a fuego medio-bajo. 

 

Agrega las chilotas y saltea hasta que estén suaves y transparentes. 

 

Añade las hojas de salvia, el ajo y sofríe durante un minuto.

 

Agrega las castañas a la olla, reserva algunas para servir y cúbrelas con caldo de verduras. 

 

Sazona con sal y pimienta y deja hervir. Luego baja el fuego y cocina a fuego lento durante 15 minutos, revolviendo regularmente.

 

Mezcla la sopa con una batidora de mano hasta que quede suave, luego vuelve a colocarla en la olla.

 

Vierte la crema, según lo cremosa que deseas que quede, y caliente a fuego medio-bajo hasta que la sopa esté caliente pero no hirviendo, ajustando el condimento según sea necesario.

 

En una sartén pequeña, derrite la mantequilla con el aceite de oliva restante. 

 

Corta en dados el resto de las castañas, añadelas a la sartén y sofreír durante un par de minutos.

 

Sirve la sopa en tazones pequeños, cubre con castañas salteadas y agrega unas hojas de salvia para decorar. 

 

Todo es un disfrute.

 

 

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